Mes: Octubre 2013

¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

  Acabamos de escuchar el evangelio en el que Jesús critica a aquellos que saben reconocer el aspecto del cielo, pero no han sido capaces de descubrir el tiempo en el que era urgente creer en el reino de los cielos. El mismo Señor Jesucristo comenzó así su predicación: Convertíos porque está cerca el reino de los cielos. Juan Bautista, su precursor, había comenzado de la misma manera: Convertíos porque está cerca el reino de los cielos.  Y ahora el Señor censura a los que no quieren convertirse a pesar de que el reino de los cielos está cerca.   Pertenece a Dios saber cuándo vendrá el fin del mundo: sea cuando sea, ahora es el tiempo de la fe. Para cada uno de nosotros el tiempo está cerca, porque somos mortales. Caminamos entre peligros. Si fuéramos de cirstal temeríamos menos. ¿Hay algo más frágil que un recipiente de cristal? Sin embargo, puede durar siglo: tememos que caiga, pero no lo daña la vejez ni la fiebre. Somos, pues,  más frágiles y más débiles, y esta fragilidad cada día nos hace temer todos los accidentes que constantemente acechan la vida de los hombres. El hombre evita las desgracias, ¿pero puede evitar la última hora? Evitar lo que viene del exterior; ¿puede echar fuera de sí lo que lleva dentro de él? A veces cualquier enfermedad lo asalta de repente....

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El camino hacia Jerusalén.

  El peso de nuestra fragilidad hace que nos inclinemos del lado de las realidades de aquí abajo; el fuego de tu amor, Señor, nos eleva y nos lleva hacia las realidades de allá arriba. Subimos hasta ellas por el impulso de nuestro corazón cantando los salmos de la subida. ¿Adónde nos haces subir de esta manera? Hacia la paz de la Jerusalén celestial. Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor. Tan sólo el deseo de permanecer allí eternamente puede hacernos llegar hasta ella. Mientras estamos en nuestro cuerpo caminamos hacia ti. Aquí abajo no tenemos ciudad permanente; buscamos sin cesar nuestra morada en la ciudad futura.   Que tu gracia, Señor, me conduzca hasta el fondo de mi corazón para cantar allí tu amor, a ti, mi Rey y mi Dios. Acordándome de esta Jerusalén celestial, mi corazón subirá hasta ella: hacia Jerusalén, mi verdadera patria; Jerusalén, mi verdadera madre. Tú eres su Rey, su luz, su defensor, su protector, su pastor; tú eres su gozo inalterable; tu bondad es la fuente de todos sus bienes inexpresables, tú, mi Dios y mi divina misericordia. (San Agustín....

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Domingo XXXI C

Sab. 11,22-12,2; Sal. 144; 2Tes. 1,11-2,2; Lc. 19,1-10 Señor, amigo de la vida. Sab. 11,26 El tema de este domingo podría ser lo que nos dice Sabiduría: «pero tú a todos perdonas, porque son tuyos….porque está en todas las cosas tú soplo incorruptible. Por eso corriges poco a poco a los que caen, les recuerdas su pecado y los reprendes, para que se arrepientan y crean en ti». El relato de Zaqueo es la realización plena de esta verdad. El hijo Único de Dios ha venido a buscar lo que estaba perdido, ha venido a revelar la  paciencia y el amor misericordioso de Dios. Sabiduría 11,22-12,2 Existen expresiones muy afortunadas mediante las cuales, desde nuestro lenguaje, intentamos referirnos a Dios para comprenderlo. ¡Qué hermoso es poder entender a Dios como el amigo de la vida!, precisamente cuando nuestra propia existencia está avocada a la muerte y, peor aún, cuando vivimos inmersos en una cultura de muerte. En estos momentos en que las fuerzas del infierno están desatadas, y cuyo común denominador es la muerte, es reconfortante pensar en Dios, como en el Amigo de la vida. Nuestro Dios es un Dios de vivos, no es un Dios de muertos. Dios ama la vida, no la muerte. La muerte entró al mundo por envidia del diablo. La muerte entró también por el pecado del hombre. Por el hombre entró el...

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“Todos estamos llamados a la santidad”.

    Queridos hermanos y hermanas, en las Audiencias Generales de estos últimos dos años, nos han acompañado las figuras de muchos Santos y Santas: hemos aprendido a conocerles desde cerca y a entender que toda la historia de la Iglesia está marcada por estos hombres y mujeres que con su fe, con su caridad, con su vida fueron los faros de muchas generaciones, y lo son también para nosotros. Los santos manifiestan de muchos modos la presencia potente y transformadora del Resucitado; dejaron que Cristo tomase tan plenamente sus vidas que podían afirmar como san Pablo “no vivo yo, es Cristo que vive en mí” (Ga 2,20). Seguir su ejemplo, recurrir a su intercesión, entrar en comunión con ellos, “nos une a Cristo, del cual, como de la Fuente y la Cabeza, emana toda la gracia y toda la vida del mismo Pueblo de Dios” (Conc. Ec. Vat. II, Cost. Dogm. Lumen gentium 50. Al final de este ciclo de catequesis, quisiera ofrecer alguna idea de lo que es la santidad. ¿Qué quiere decir ser santos? ¿Quién está llamado a ser santo? A menudo se piensa que la santidad es un objetivo reservado a unos pocos elegidos. San Pablo, sin embargo, habla del gran diseño de Dios y afirma: “En él – Cristo – (Dios) nos ha elegido antes de la creación del mundo, y para que fuéramos...

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Empleo y Austeridad.

  Creo que el viejo Platón solía decir a los alumnos de su Academia que la República es como una familia grande, o bien, la familia es una república en pequeño. De la misma manera que se ha de administrar con cuidado la economía familiar, ha de buscarse por todos los medios manejar de igual forma la economía de la República.  República en el sentido platónico de la palabra, no la entidad fragmentada por la ambición y la partidocracia. A nivel pequeño, familiar, se entiende fácilmente el planteamiento. Si el jefe de familia comienza a gastar más de lo que gana y, peor aún, a gastar descontroladamente y a dilapidar los bienes, pronto vendrán la escasez y el hambre; la familia comenzará a pasar necesidad, a “apretarse el cinturón”. Puede que el jefe de familia, ante esta situación, comience a conseguir créditos, es decir, a endeudarse. En un caso concreto comience a financiarse cargando los gastos a la tarjeta de crédito.  Un par de meses puede sortear la situación y vivir bien; se trata de una alivio aparente. Cuando tenga que pagar los cargos a la tarjeta, con una tasa de interés que puede llegar hasta el 70%, entonces las cosas serán desastrosas.Fue peor el remedio que la enfermedad. Entonces, cuando los sesudos economistas nos dicen que financiar la pobreza es extremadamente caro, no están más que aludiendo a...

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