Mes: Septiembre 2016

Necesitamos otra lectura

Necesitamos otra lectura Los acontecimientos en nuestro mundo adquieren una velocidad de vértigo. El mundo de los medios hace desfilar ante nuestros ojos, a diario, en tiempo real, la terrible enfermedad, la locura de la violencia. Tal vez nos hemos acostumbrado a ello. Pero esto nos impide hacer una lectura más profunda de la situación. En nuestra ciudad el aumento y naturaleza de los asesinatos es sencillamente patológico. Pensemos solo en estos dos jovencitos acribillados en su casa. Éstos o las pequeñitas sacadas de los escombros en Alepo, consecuencia de los terribles bombardeos de las potencias occidentales. Tal vez se trate de la profecía de Nietzsche: “El hombre enfermo de sí mismo”. “La región, América Latina, es una de las más mortíferas del mundo en cuanto a asesinatos. Tiene el 8% de la población mundial pero contribuye un tercio de todos sus homicidios. Y el problema está empeorando. Si no hacemos nada, calculamos que la tasa regional de homicidios puede pasar de 21 a 35 por cada 100.000 habitantes para 2030. Superaría la actual tasa mundial en siete veces”. (El País). El estudio pone en la lista a Brasil, Venezuela, toda América Central y México. Esto presenta un enigma, no sólo para la sociología, la psicología social, sino para la misma religión; incluso problematiza la idea religiosa, y tal vez sea ésta la única clave de lectura que puede...

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XXVII Domingo Ordinario C

 DOMINGO XXVII T.O. C. Hab. 1,2-3; 2,2-4; Sal. 94; 2Tim. 1,6-8. 13.14; Lc.17, 5-10 Jesús recurre a una imagen paradójica para expresar la increíble vitalidad de la fe. Como una palanca que mueve mucho más que su peso, un poquito de fe es suficiente para realizar cosas imposibles, extraordinarias, como arrancar de raíz un árbol y plantarlo en el mar. Para convencerse de ello y experimentar en vivo la fuerza enorme de la fe, basta ver lo que puede llegar a ser la existencia humana más sencilla de un auténtico creyente. «Para mí, vivir es Cristo», dice San Pablo.   Hab. 1,2-3; 2,2-4 – El diálogo con los no creyentes – La opresión de los caldeos pesa fuertemente sobre el pueblo hebreo. La violencia es difícil de soportar y ¿cómo tolerar que la fe de los creyentes sea derrotada por los invasores paganos? Interviene entonces la previsión del profeta: son necesarias muchas generaciones para que los creyentes se habitúen a dialogar con los no creyentes; deberán transcurrir siglos, antes que el evangelio sea propuesto a los paganos, antes que se comprenda, con Pablo, que solo en este caso la fe nos hace vivir. Lo que define al justo, no es el éxito, ni siquiera el triunfo de su religión, sino solamente su perseverancia en la fe.   Sal. 94 – Este salmo nos invita a no cerrar el corazón...

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La indiferencia

La indiferencia En el contexto septembrino, “el estado que guarda la nación” nos presenta cuadros poco tranquilizantes. A veces me inclino a pensar que los mexicanos no alcanzamos a ver claramente la situación de nuestra patria. Dejemos a los analistas que nos expliquen, no sé cómo, la situación financiera del país. Y a los analistas políticos, la inestabilidad, la corrupción y la impunidad. El peso sigue en caída libre, publicaba El Economista esta semana. No necesitamos ser grandes analistas, egresados de alguna universidad americana, para darnos cuenta de lo que esto significa en la economía real, o más aún, y más sencillo, lo que significa para la familia juarense completar la canasta básica. México, en tal situación, vende barato y compra caro. (En lo que va del año, México ha exportado 800 mil tons. de aguacate). Los aumentos de los alimentos experimentan alzas enormes, no sólo por el dólar, también por el precio de los combustibles. Sabemos que más de la mitad de los mexicanos viven en nivel de pobreza, y de pobreza extrema muchos, sabemos de la corrupción, sabemos el impacto de los gasolinazos, el efecto que el encarecimiento del diésel y la electricidad tienen en el sector agropecuario. Todo eso lo sabemos hasta la saciedad y sabemos lo que mucha gente sufre. También sabemos cómo repercute el precio del dólar en la deuda pública. Y somos indiferentes....

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Una gota de agua

Una gota de agua Lucas insiste en el peligro de la avaricia que termina haciéndonos indiferentes ante el sufrimiento del hermano. Comparto contigo un hermoso pensamiento del genio literario y católico francés, León Bloy. «Cuando está uno agobiado por el sufrimiento se aprecia mejor el más pequeño gesto, venga de quien venga, incluso de un animal. Las personas que sufren saben qué es lo realmente “precioso”… un vaso de agua tiene un valor tan grande que, cuando nos viene ofrecido por alguno que podría, incluso, hacer más, conserva todavía un valor inestimable. ¿No podrías darme una moneda de mínimo valor, que en este momento podría satisfacer todos mis deseos? Detrás de aquél escritorio está una botella de vino de la cual me separa el grande abismo de esta parábola. Te costaría menos que el vaso de agua, que la gota de agua en el dedo de Lázaro, que ha sufrido toda su vida para conquistar el derecho de rechazarlo. Pero tú no me la das; esta gota cuyo deseo exaspera mis viejos tormentos; no me la das porque estás saciado, harto, porque no has conocido jamás ni el hambre ni la sed. ¡Por esto nos encontramos, yo y tú, en los dos extremos del...

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La injusta riqueza

La injusta riqueza En unos de sus sermones, decía san Agustín a los ricos: «Los ricos somos nosotros; ustedes son adinerados». Comparto contigo un pensamiento del S. Agustín sobre las riquezas: “La «deshonesta riqueza» es la riqueza de este mundo… si deseas la verdadera riqueza búscala en otra parte. Fíjate en Job despojado de todo; él posee la riqueza en abundancia, porque su corazón está lleno de Dios. Ha perdido todo, sin embargo presenta a Dios su alabanza como otras tantas perlas preciosas. ¿De cuál tesoro se pueden obtener estas perlas, en el momento en que ya no se tiene nada? No posee nada, y sin embargo es verdaderamente rico! En cuanto a las otras riquezas, ha sido la mentira la que les ha dado este nombre. Tú las posees; Muy bien. Tu padre tenía una gran fortuna y tú la has heredado, magnífico, es legítimo. Tu casa está llena del fruto de tus fatigas, no te lo reprocho. Sin embargo, te lo repito una vez más: no llames «riquezas» a todas estas cosas. Darles este nombre significa ya amarlas, y si tú las amas perecerás como ellas. Dónalas y no perecerás; dala a los pobres, y serás rico, siembra y cosecharás. Estas, así llamadas riquezas, son mentira y engaño, traen consigo la miseria y la precariedad. Desde el momento en que las posees, ya no tienes reposo: «un...

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