Mes: febrero 2018

III domingo de Cuaresma “B”

  Ex. 20,1-17;  Sal. 18; 1Cor. 1,22-25; Jn.2,13-25   El templo de Jesús está hecho de piedras vivas. Se trata siempre del cuerpo de Cristo que crece en la humanidad con frecuencia incapaz de una transparencia total. Es un templo de rostros, de manos, de corazones y espíritus que se está construyendo siempre a través del encuentro, de la participación, de la escucha común del evangelio y la acción de gracias realizada en común.    Ex. 20,1-17. EL SEÑOR PROMULGÓ ESTOS DECRETOS PARA SU PUEBLO –  El decálogo, no obstante que recoge leyes ya en vigor en otros pueblos como fundamento de la justicia civil, códigos hechos por los hombres, tiene la impronta del verdadero Dios, sobre todo al inicio donde se recuerda la Alianza que Dios hizo con el pueblo hebreo, una alianza intransigente que excluye cualquier otro compromiso. Excluye todas las escapatorias, todos los compromisos a medias hechos con cuentagotas. Pero el decálogo es un signo de la alianza más perfecta que Dios hará con los hombres en Jesucristo, sellada con la ley del amor, que nace directamente de Dios y del corazón del hombre.   Sal. 18. LA LEY DEL SEÑOR ES PERFECTA Y RECONFORTA EL ALMA. Ver más abajo.   1Cor. 1,22-25. CRISTO ES FUERZA Y SABIDURÍA DE DIOS. La locura del evangelio –  Los hebreos querían un Dios que resolviese sus problemas a golpe...

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LA LEY SE NOS DIO POR MEDIACIÓN DE MOISÉS, PERO LA GRACIA Y LA VERDAD NOS HAN VENIDO POR JESUCRISTO

De los Sermones de san León Magno, papa (Sermón 51, 3-4. 8: PL 54, 310-311. 313) LA LEY SE NOS DIO POR MEDIACIÓN DE MOISÉS, PERO LA GRACIA Y LA VERDAD NOS HAN VENIDO POR JESUCRISTO El Señor descubre su gloria en presencia de unos testigos escogidos e ilumina con tan gran esplendor aquella forma corporal, que le es común con todos, que su rostro se pone brillante como el sol y sus vestidos blancos como la nieve. Sin duda esta transfiguración tenía sobre todo la finalidad de quitar del corazón de los discípulos el escándalo de la cruz, a fin de que la humillación de la pasión voluntariamente aceptada no perturbara la fe de aquellos a quienes había sido revelada la excelencia de la dignidad oculta. Mas, con igual providencia, daba al mismo tiempo un fundamento a la esperanza de la Iglesia, ya que todo el cuerpo de Cristo pudo conocer la transformación con que él también sería enriquecido, y todos sus miembros cobraron la esperanza de participar en el honor que había resplandecido en la cabeza. A este respecto, el mismo Señor había dicho, refiriéndose a la majestad de su advenimiento: Los santos brillarán entonces como el sol en el reino de su Padre. Y el apóstol san Pablo afirma lo mismo, cuando dice: Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que...

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!Seréis como Dios!

  Génesis 3 contiene el relato (etiológico) que explica esa quiebra, tan profunda como misteriosa, de la entera raza humana concretizada en el mal con todos sus rostros. Lo vemos, hiriente, en el caso James; tras un mes y días en su búsqueda fue encontrado muerto. Nuestra imaginación y pensamiento se detienen estupefactos ante el hecho. “Y nadie vido nada”. Sí, “Dios vio todo lo que había hecho y vio que era muy bueno”, (Gen.1,31); si todo es bueno desde el principio y el hombre es la corona de ese universo tan bueno, ¿cómo se explica la presencia innegable del mal?  El teólogo final que redacta el Génesis encuentra la respuesta remontándose al origen de la humanidad: entre la bondad inicial de la creación y el estado de experiencia actual ha sucedido una quiebra que se llama “desobediencia a Dios”. Aquí radica la madre de todas las tragedias. Los trágicos griegos, Goethe o Dostoievski y todos los ingenios giran en torno a esa tragedia primordial intentando entender su significado y asombrados ante el desastre. Todo confluye en esa desobediencia primordial, en la ruptura entre el Creador y su creatura. La historia del pecado (Gen.2-3) está construida según el esquema clásico de la experiencia israelita: don de Dios-rebelión humana-castigo limitado-nuevo comienzo. Algunos materiales parecen de ascendencia mítica, mientras el problema del origen del mal está planteado en clave sapiencial, en...

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II Domingo de Cuaresma “B”

  Gen. 22,1-2.9-13.15-18; Sal. 115; Rom.8,31-34;  Mc. 9,2-10     Gen. 22,1-2.9-13.15-18 – Un Dios que no quiere la muerte – ¿Cómo puede un padre pensar que Dios le pida la vida de su hijo? La actitud de Abraham no es de extrañar, si pensamos en los sacrificios de los niños comúnmente practicados en aquellos tiempos. (Recordemos los sacrificios aztecas). Pero Dios salva a Isaac para mostrar a su pueblo que él condena esas prácticas. Sin embargo, permite que Abraham llegue al límite de la prueba: Abraham acepta perder al heredero que Dios le había dado para recibirlo una segunda vez, ya no como resultado de la carne y de la sangre, sino de las manos mismas de Dios. La fe de Abraham llega aquí a su punto más alto: está dispuesto a dar cuánto tiene de más querido. Este sacrificio, que Dios no ha querido de Abraham, lo ha realizado el mismo por nosotros en la persona de su Hijo único, Jesucristo.   Sal. 115– En el original hebreo losl salmoa 114 y 115 formanan una unidad. El salmo 115 los temas de la acción de gracias se prolongan, aunque la construcción no es clara. Son como un canto eucarístico o de acción de gracias. Nuestra liturgia eucarística ha recogido un par de versos de este salmo: en la misa ofrecemos al Padre el sacrificio de su Hijo,...

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Diálogo con Satanás.

  El primer domingo de cuaresma leemos el episodio de las tentaciones según el cual Jesús fue tentado por Satanás. Genial, Dostoievski ha penetrado con su arte supremo en el misterio de ese suceso. “El Espíritu inteligente y terrible, el Espíritu de la autodestrucción y del no ser que te habló en el desierto, y en los libros, nos ha sido transmitido como si te hubiese tentado. ¿No es así? Pero ¿se podría decir jamás alguna cosa más verdadera que aquello que él te reveló, con sus tres propuestas y que tú rechazaste y que en los libros son llamadas tentaciones? Sin embargo, si ha habido sobre la tierra un verdadero y extraordinario milagro, fue aquel día, el día de las tres tentaciones”. Las propuestas diabólicas debieron ser entendidas “como advertencias y consejos que tú debiste escuchar”. Este año leemos la versión de Marcos que presenta en dos versitos la escena más estremecedora de la vida de Jesús; ajustados al texto griego, leemos: «Inmediatamente el Espíritu lo empujó al desierto. Estuvo en el desierto cuarenta días tentado por Satanás y estaba entre las fieras y los ángeles le servían». (Mc. 1,12-13). El primer encuentro de Jesús con Satanás tiene lugar de la soledad y el desamparo, en el desierto. Impresiona la brevedad de Marcos. Le bastan dos frases. La prueba del desierto dura solo un versículo. Parece no decir...

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