Autor: P. Hesiquio Trevizo Bencomo

LA NUEVA CREATURA EN CRISTO (San Agustin)

De los Sermones de san Agustín, obispo (Sermón 8, En la octava de Pascua, 1, 4: PL 46, 838. 841) LA NUEVA CREATURA EN CRISTO Me dirijo a vosotros, recién nacidos por el bautismo, párvulos en Cristo, nueva prole de la Iglesia, complacencia del Padre, fecundidad de la Madre, germen puro, grupo recién agregado, motivo el más preciado de nuestro honor y fruto de nuestro trabajo, mi gozo y mi corona, todos los que perseveráis firmes en el Señor. Os hablo con palabras del Apóstol: Revestíos de Jesucristo, el Señor, y no os entreguéis a satisfacer las pasiones de esta vida mortal, para que os revistáis de la vida que habéis revestido en el sacramento. Todos los que habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judío y gentil, ni entre libre y esclavo, ni entre hombre y mujer: todos sois uno en Cristo Jesús. Ésta es precisamente la eficacia del sacramento: se trata, en efecto, del sacramento de la vida nueva, la cual empieza en el tiempo presente por el perdón de todos los pecados pasados, y llegará a su plenitud en la resurrección de los muertos. Por nuestro bautismo fuimos sepultados con él, para participar de su muerte; para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos, así también nosotros vivamos una vida nueva. Ahora camináis en la...

Read More

El pan celestial y la bebida de salvación. (san Cirilo de Jerusalén, año 350)

De las Catequesis de Jerusalén (Catequesis 22 [Mistagógica 4], 1. 3-6. 9: PG 33, 1098-1106) EL PAN CELESTIAL Y LA BEBIDA DE SALVACIÓN Jesús, el Señor, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de pronunciar la Acción de Gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: «Tomad y comed, esto es mi cuerpo.» y tomando el cáliz, después de pronunciar la acción de Gracias, dijo: «Tomad y bebed, ésta es mi sangre.» Por tanto, si él mismo afirmó del pan: Esto es mi cuerpo, ¿quién se atreverá a dudar en adelante? Y si él mismo afirmó: Ésta es mi sangre, ¿quién podrá nunca dudar y decir que no es su sangre? Por esto hemos de recibirlos con la firme convicción de que son el cuerpo y sangre de Cristo. Se te da el cuerpo del Señor bajo el signo de pan, y su sangre bajo el signo de vino; de modo que al recibir el cuerpo y la sangre de Cristo te haces concorpóreo y consanguíneo suyo. Así, pues, nos hacemos portadores de Cristo, al distribuirse por nuestros miembros su cuerpo y sangre. Así, como dice san Pedro, nos hacemos participantes de la naturaleza divina. En otro tiempo, Cristo, disputando con los judíos, decía: Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre, no tendréis vida en vosotros. Pero,...

Read More

El descenso del Señor a la región de los muertos

De una antigua Homilía sobre el santo y grandioso Sábado (PG 43, 439. 451. 462-463) EL DESCENSO DEL SEÑOR A LA REGIÓN DE LOS MUERTOS ¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa Y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido Y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos....

Read More

De veras, ¿resucitó el Señor?

¿Y si Cristo no hubiese resucitado?, titula Juan Arias, – exsacerdote de ¡84 años!, encargado de la edición portuguesa de El País -, su entrega a dicho Diario este Viernes Santo. “La Pascua cristiana, dice, replantea para la nueva teología el problema de la resurrección física de Jesús. Este año aún más, ya que después de varios siglos, 50 expertos acaban de restaurar el Santo Sepulcro de Jerusalén, en el que, según la tradición, había sido sepultado Jesús”. Las traiciones tienen que serlo hasta el fondo fatalmente. Tenían las abuelas un refrán: ‘el que del cielo resbala, hasta el infierno no para’. Este ex religioso de extraordinaria preparación, debe saber que, si no hay resurrección física, ni siquiera podemos hablar de resurrección alguna; si físicamente Jesús no resucitó, Jesús está definitivamente muerto, también para nosotros. Y también nosotros estamos definitivamente muertos, sin esperanza, sin más futuro que la oscuridad y el vacío de la muerte. En este caso, como dice Pablo a los corintios, ‘somos los más vilmente engañados de los hombres’. ‘Si Cristo no resucitó, continúa, tampoco nosotros resucitaremos y estamos aún en nuestros pecados’. Entonces, «comamos y bebamos que mañana moriremos». Cierto, la resurrección de Cristo es un evento único, pero es necesario encontrar el modo para vivirla día a día. A los ojos de los primeros cristianos, la mejor forma de hacerlo, era la vida comunitaria;...

Read More

Del Libro de san Basilio Magno, obispo, Sobre el Espíritu Santo

(Cap. 15, núm. 35: PG 32, 127-130) ES UNA SOLA LA MUERTE EN FAVOR DEL MUNDO Y UNA SOLA LA RESURRECCIÓN DE ENTRE LOS MUERTOS Nuestro Dios y Salvador realizó su plan de salvar al hombre levantándolo de su caída y haciendo que pasara del estado de alejamiento, en que había incurrido por su desobediencia, al estado de familiaridad con Dios. Éste fue el motivo de la venida de Cristo en la carne, de su convivencia con los hombres, de sus sufrimientos, de su cruz, de su sepultura y de su resurrección: que el hombre, una vez salvado, recobrara,...

Read More

Suscríbete por correo

Únete a otros 100 suscriptores

Comentarios recientes

Santoral

El Santo de hoy es
San Desiderio