Autor: P. Hesiquio Trevizo Bencomo

Diálogo con Satanás.

  El primer domingo de cuaresma leemos el episodio de las tentaciones según el cual Jesús fue tentado por Satanás. Genial, Dostoievski ha penetrado con su arte supremo en el misterio de ese suceso. “El Espíritu inteligente y terrible, el Espíritu de la autodestrucción y del no ser que te habló en el desierto, y en los libros, nos ha sido transmitido como si te hubiese tentado. ¿No es así? Pero ¿se podría decir jamás alguna cosa más verdadera que aquello que él te reveló, con sus tres propuestas y que tú rechazaste y que en los libros son llamadas tentaciones? Sin embargo, si ha habido sobre la tierra un verdadero y extraordinario milagro, fue aquel día, el día de las tres tentaciones”. Las propuestas diabólicas debieron ser entendidas “como advertencias y consejos que tú debiste escuchar”. Este año leemos la versión de Marcos que presenta en dos versitos la escena más estremecedora de la vida de Jesús; ajustados al texto griego, leemos: «Inmediatamente el Espíritu lo empujó al desierto. Estuvo en el desierto cuarenta días tentado por Satanás y estaba entre las fieras y los ángeles le servían». (Mc. 1,12-13). El primer encuentro de Jesús con Satanás tiene lugar de la soledad y el desamparo, en el desierto. Impresiona la brevedad de Marcos. Le bastan dos frases. La prueba del desierto dura solo un versículo. Parece no decir...

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Vergüenza y tristeza.

“¡Pedro abatido! Siempre me gustó el estilo de los Evangelios de no decorar ni endulzar los acontecimientos, ni de pintarlos bonitos. Nos presentan la vida como viene y no como tendría que ser. El Evangelio no tiene miedo de mostrarnos los momentos difíciles, y hasta conflictivos, que pasaron los discípulos……” “Momento de turbulencias. Conozco el dolor que han significado los casos de abusos ocurridos a menores de edad y sigo con atención cuanto hacen para superar ese grave y doloroso mal. Dolor por el daño y sufrimiento de las víctimas y sus familias, que han visto traicionada la confianza que habían puesto en los ministros de la Iglesia. Dolor por el sufrimiento de las comunidades eclesiales, y dolor también por ustedes, hermanos, que además del desgaste por la entrega han vivido el daño que provoca la sospecha y el cuestionamiento, que en algunos o muchos pudo haber introducido la duda, el miedo y la desconfianza. Sé que a veces han sufrido insultos en el metro o caminando por la calle; que ir «vestido de cura» en muchos lados se está «pagando caro». Por eso los invito a que pidamos a Dios nos dé la lucidez de llamar a la realidad por su nombre, la valentía de pedir perdón y la capacidad de aprender a escuchar lo que Él nos está diciendo”. Con estas palabras se dirigía el Papa a...

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Solo veo patos.

Solo veo patos. No las musas sino el reclamo de mis lectores, que suman muchísimos, y no cuatro o cinco, como los de Catón, (Por cierto, leí la columnejilla de ese escribidor del día 1 -E- 18 en la que nos previene del pesimismo pues es una falta, dice, muy grave contra ‘la virtud teologal de la esperanza’.  Y tiene razón. Reporta, como dato geográfico adicional e ilustrativo, el nombre alto, sonoro y significativo, de un pueblecillo, sito en territorio tamaulipeco, llamado ‘Tres Palitos’. En el estado de Querétaro hay otro que llama ‘Palo Bendito’), digo,  pues, no a la musas sino al reclamo de los lectores, a la acre y altisonante advertencia de M. Aguirre, La Columna, que me instaba a mandar las musas no sé a dónde arguyendo que no podemos depender de las tales musas, que a lo mejor andan de vacaciones con goce de sueldo, bonos, aguinaldos y viáticos, y tener un domingo sin Trevizo; el que el párroco de Catedral haya leído con gusto y hasta usado alguna idea de mi entrega pasada para su mensaje dominical; y a la no menos imperiosa alusión del Lic. H. Arcelus, que con una risilla indefinible se refirió al final de mi entrega pasada, (Por cierto muy buena. Que lo digo yo), digo que, no las musas, sino estos reclamos me han llevado a ‘tomar la pluma’....

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El tiempo perdido los santos lo lloran.

    El tiempo perdido los santos lo lloran.   Llegamos al final de un año más. ¡Que rápido pasa el tiempo! O, más bien, la vida. Somos un año más viejos, tal parece ser la única verdad incontestable. Azorados sobrevivientes. El hombre experimenta el tiempo, es consciente del tiempo; siempre ha tratado de medirlo y ello es una forma de conciencia. Los astros o un reloj de precisión sirven lo mismo. El tiempo huye. Y, a determinada edad, parece que la velocidad de la fuga es mayor. Para los animales no existe el tiempo. El tiempo como medida sólo es posible para el ser espiritual que lo experimenta como realidad “interior”. Los filósofos distinguen entre un tiempo exterior, físico, objetivo, vacío, y un tiempo interior, un tiempo personal. El punto de partida para alcanzar un concepto de tiempo no puede ser el tiempo físico, objetivo, el tiempo exterior. Mi reloj o mi calendario no me dice qué es el tiempo; lo que es el tiempo lo sé en mi conciencia; su valor, su trascendencia, su importancia sólo la mido con mi propia vida porque mi vida, lo más valioso que poseo y principio de mi realización, sólo es posible en el tiempo, al menos mientras no entre en la eternidad; mientras tanto, somos seres en el tiempo. Pero aún la eternidad sólo es inteligible en relación con el...

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Santoral

Los Santos de hoy son
Rubén, Sergio