Camino del sepulcro, preguntábamos:

«¿Quién moverá la piedra?»

Pero tú,

como el agua viva,

manas de la piedra;

como el fuego nuevo,

brotas de la piedra;

como ciudad fuerte,

creces en la piedra.

 

¡Oh Cristo, piedra viva!

Tu muerte es tu fuerza.

 

A ti se acogen todos los que duermen;

en tu descanso habitan,

bajo tu piedra esperan. Amén.

(José Luis Blanco Vega)