Me ha llamado la atención que España haya estado muy interesada en el caso Venezuela. Intercambio verbales entre Rajoy y Maduro, se dieron. Felipe Gonzáles, en larga entrevista a El País, (es de los fundadores de ese diario), considera que los “espectaculares” resultados de las elecciones en Venezuela son un “grito cívico de rebeldía por el cambio”. González cree que el actual presidente, Nicolás Maduro, tiene que replantearse la manera en que hace política en Venezuela pues los resultados electorales del país obedecen a una desaprobación de los venezolanos, incluso de algunos sectores de la ciudadanía tradicionalmente chavistas”.

Rodríguez Zapatero, también expresidente español, se dejó ver con Maduro, la semana pasada. El monto de las inversiones españolas en Venezuela, su fuerte vinculación racial con España y la abundancia exuberante de recursos naturales, unido esto a la debilidad endémica sociopolítica en que la han sumido años de desgobierno y demagogia, hacen de ella pieza codiciable. Los partidos políticos españoles han aplaudido, unánimes, el triunfo de la oposición venezolana. Y han acusado a Pablo Iglesias, – el de “Podemos” -, de haber sido financiado con dinero venezolano. Él calla. ¡Cosas veredes, mío Cid!

Pero el viejo zorro, Felipe Gonzáles, hace un buen análisis de la situación en su entrevista. Crisis económica que se concretiza en el desabasto de comida, de medicinas hasta llegar a la falta de papel higiénico, al racionamiento de las compras de comida y artículos básicos. Lo primero que resiente un pueblo es el hambre y, entonces, todo puede suceder. Luego, en el campo de la justicia el problema se agrava. A la injusta pobreza se agrega la ofensa intolerable de la falta de justicia. La dependencia absoluta del poder judicial del poder ejecutivo. La inseguridad que se disparó en todas direcciones y la existencia de presos políticos y de exiliados, cosa inadmisible en las sacrosantas democracias. Pobreza y más pobreza, desfachatez del discurso político, Maduro, grotesca caricatura de Chávez, y, la caída de los petroprecios. El resultado del domingo pasado es la búsqueda de una democracia que incluya a todos, una democracia donde los que viven en las “periferias existenciales” y en las otras, no sean extranjeros. Donde las elementales necesidades de los ciudadanos no sean sistemáticamente desentendidas. Maduro ha enfrentado la tormenta perfecta.

Así las cosas, (Armando), por primera vez en 17 años las encuestas, que auguraban una victoria contundente para la oposición, se cumplieron. Para tratar de evitarlo Maduro fue intensificando su discurso, hasta el punto de llegar a decir que tendrían que ganar “como sea”. No obstante, el presidente se mostró especialmente conciliador la noche previa a las elecciones; Aseguró que sus declaraciones se habían malinterpretado e insistió en que reconocería los resultados, fuesen los que fuesen. Incluso, se permitió a Leopoldo López, estando en la cárcel, votar.

La crisis económica en nuestros países, no es más que el resultado de la mala gestión. (Suma Pemex 15 años de retroceso petrolero. Creo que son más. Pierde Pemex 20 mil mdd en 9 meses. Pero va a invertir 23 mil mdd., y ha encontrado más reservas. ¡Qué rico es México!). Pocos países, si es que existe alguno, en el mundo, tienen los recursos y bellezas naturales, (el Salto del Angel, un escenario sobrecogedor), y humanos, que tiene Venezuela. Pero, tal parece, que eso de que, los veneros de petróleo nos los escrituró el diablo, tiene cabal cumplimiento en ese País. Mala gestión en la economía y no un boicot internacional, como ha dicho Maduro, es lo que ha sumido en la pobreza inconcebible a Venezuela y a nuestros países. (En Juárez, identifican 14 colonias en pobreza extrema), Exacerbar el afán recaudatorio y el endeudamiento, no son, en absoluto, la solución. Pueden actuar, más bien, como hipoteca.

Una profunda desazón, el fastidio, el hartazgo, es lo que ha determinado esa “reacción cívica, coraje democrático y la expresión valiente en las urnas”. El pueblo quiere la convivencia y el fin de los poderes especiales. La situación ha llegado a tal punto, que chavistas han votado contra Maduro. Éste, no tuvo ni la fuerza, ni un cierto carisma, ni la flexibilidad de Chávez. Una de las primeras medidas ha de ser la excarcelación de los presos políticos. Si es que queda sensibilidad política.

Con razón ha escrito Javier la Fuente: “El triunfo supone un varapalo monumental a la figura y a la gestión del presidente, Nicolás Maduro, toda vez que las elecciones se habían convertido en una suerte de plebiscito. La crisis económica, la inseguridad o la persecución a los dirigentes opositores han sido motivos suficientes para que la sociedad haya dicho basta y optado por un cambio en el mapa político del país. El mandatario reconoció los “adversos resultados” y culpó de la derrota a la “guerra económica”. Además, aseguró, en tono desafiante, que había ganado “una contrarrevolución”. La derrota del oficialismo conlleva un golpe político para la revolución bolivariana y el socialismo del siglo XXI, que hace dos semanas sufría un primer revés, después de la victoria de Mauricio Macri ante Daniel Scioli en las presidenciales de Argentina”. Si Maduro no es bien asesorado y continúa con un leguaje arcaico, guerra económica o contrarrevolución, se pone fuera de tono y de tiempo. Acaba de hundirse.

Llama poderosamente la atención que 20 partidos se hayan unido bajo un mismo ideal. Mesa de Unidad Ciudadana ha sido el nombre de esa alianza; y ha funcionado. (Aquí, los partidos están divididos, no solo entre ellos, sino ad intra). Pero en política, es esencial conocer los tiempos; el triunfo ha llegado luego de una lucha encarnizada en la que no faltaron los mártires. Ahora es el momento de enfriar la cabeza y de pensar qué se va a hacer con la victoria; si se dan precipitaciones, movimientos equivocados o revanchismos, la victoria no es completa. Vencer no es nada, decía el chapo Napoleón, hay que beneficiarse del triunfo, concluía. Suele suceder que las victorias terminen en desastre. Verdadera sabiduría se requiere para consolidar la victoria. ¡Y qué pocos gozan de ella!

Lucha, larga y penosa la que sostuvo el pueblo venezolano. Navegó entre Escila y Caribdis, entre Cuba y la voracidad de los países ricos. Hace más de un año, escribía en este espacio: “La más importante batalla por la libertad se está dando en las calles de Venezuela y no es justo que los jóvenes, que la lideran, no obtengan el apoyo de Gobiernos y organizaciones democráticas. ¿Por qué, me pregunto yo, esa lucha tan importante, como las luchas por la verdad y la justicia,   que se llevan a cabo en el mundo por la dignidad humana, la libertad, la propia identidad, con la atención precisa de los organismos internacionales, por qué, digo, esa lucha por la dignidad en Venezuela, sostenida por estudiantes, parece no importar a nadie, ni a la OEA ni a la ONU ni ninguna de tantas e inútiles organizaciones internacionales que exhiben títulos flamantes? Siempre que escribo sobre tales situaciones, estoy pensando en México. Resulta altamente preocupante que detrás de todo esto se encuentre una determinada forma de entender y hacer política. La política es una cuestión de vida o muerte; tanto más cuando parece haberse convertido en la entrega de un cheque en blanco al gobernante en turno”. (El Diario. 11.05.2011. Venezuela en Solitario).

En aquel entonces se transmitió completa una entrevista a Vargas Llosa por una televisora, entrevista que fue censurada en Venezuela. No dijo Vargas Llosa ninguna novedad, en realidad. Hablaba de Venezuela como el país con mayor índice de violencia y pobreza en el mundo, víctima de la desestabilización y de la crisis insostenible del gobierno; dijo que Venezuela se encaminaba a la dictadura más feroz en manos de los herederos de Chávez. Que Chávez era una fuerza natural y un hombre carismático, pero era un iluso que no vio el derrumbe de los sistemas, que no leyó el momento y llevó al pueblo a una aventura desastrosa y el pueblo, ahora, está despertando. Paradójicamente, añadió, que se trata de uno de los países naturalmente más ricos del mundo. Hiperinflación. Deuda, como si las deudas no tuvieran que pagarse. Antes de ver si hay con qué pagarlas se ha de ver cómo y para qué se contrajeron y dónde está invertido el monto. Que haya mucho petróleo no justifica por sí mismo las deudas. Calló, sin embargo, sobre el papel de Cuba en el enjuague y sobre el petro-dinero venezolano para financiar ideologías en el Continente.

Las palabras también se gastan con el uso. Libertad, democracia, derechos humanos, solidaridad, vienen a nuestros labios a menudo y no quieren decir ya casi nada porque las utilizamos para decir tantas cosas o tan pocas que se desvalorizan y afantasman al extremo de convertirse en meros ruidos. Pero, de pronto, unas circunstancias sociales y políticas las recargan de contenido y de verdad, las impregnan de sentimiento y de razón y es como si resucitaran y expresaran de nuevo el sentir de todo un pueblo. Esto ha sucedido en Venezuela. Y que ha consumado el comienzo de una nueva época en Venezuela.

Ahora, el congreso tiene mayoría absoluta; la reacción de Maduro ha sido destituir su gabinete y endurecer amenazadoramente el discurso. Lo que va a suceder, si no se corrige el rumbo, es que tendrá que quitarse la máscara democrática y aceptar la dictadura, sin más. En tal caso, la oposición habrá obtenido un triunfo más. “A cada medida que tome la Asamblea le tendremos una reacción, constitucional, revolucionaria y, sobre todo, socialista”, advirtió. La primera de ellas, dijo, es que vetará la ley de amnistía para liberar a los presos políticos que la oposición ha dicho que aprobará nada más configurarse la nueva Asamblea.

Mientras Leopoldo López esté en prisión y su esposa, Lian Tintori en la calle, – el rostro agradable de la batalla -, Maduro está en problemas serios y da una muestra más de su falta de flexibilidad.

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Tengo entendido que el señor Presidente de la República, Lic. D. Benito Juárez, decretó a la Santísima Virgen de Guadalupe, Generalísima de los Ejércitos Mexicanos. Ojalá que el fervor guadalupano de estos días nos lleve a amar a México como lo amó Ella y a ser mejores hermanos de su Hijo y entre nosotros.