¿Le es difícil a la fe admitir las palabras de la Escritura que se refieren a nuestras relaciones con un mundo superior a nosotros?  Este mundo espiritual está presente aunque es invisible; es ya presente, no sólo futuro, y no está lejos de nosotros. No está por encima del cielo ni más allá del sepulcro; está presente aquí y ahora: El reino de Dios está dentro de nosotros.

El reino de Dios, de la misma manera que ahora está escondido, así será revelado en el momento oportuno. Los hombres creen que son los amos del mundo y que pueden hacer de él lo que quieran. Creen que son sus propietarios y que poseen un poder sobre su curso. Pero este mundo está habitado por los sencillos de Cristo a quienes desprecian y por sus ángeles, en quienes no creen. Éstos son los que tomarán posesión de él cuando se manifiesten. Por ahora todas las cosas aparentemente continúan tal como eran desde el principio de la creación y los que se burlan del reino preguntan: ¿Dónde queda la promesa de su venida? Pero en el tiempo señalado habrá una manifestación de los hijos de Dios y los santos escondidos brillarán como el sol en el reino de su Padre.   (Beato John Henry Newman. 1801-1890)