Cada uno de nosotros tiene secretos en su vida. Quizá hay algún secreto muy especial que tenemos bien guardado y no lo revelamos. Dios también tenía un secreto y tardó millones de años para darlo a conocer. “Anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo” dice el salmo 77. ¿De qué se trata? El secreto de Dios era la unión de la divinidad con la humanidad en la persona de Jesucristo. El Verbo eterno de Dios hecho hombre era el misterio escondido desde siglos en la mente de Dios. Y el gran secreto se dio a conocer en el vientre purísimo de la Virgen María. En tus silencios de mayo contempla este secreto y adora a tu Señor en ese vientre sagrado.