Lucas, tan justamente peregrino

al lado del Pintor del firmamento,

de la primera imagen fundamento

que a ser altar  de nuestros ojos vino.

 

Vos que con el azul ultramarino

de vuestro celo, y con la fe por tiento,

en la tabla del Nuevo Testamento

pintáis la humanidad del Ser divino.

 

¿Qué pluma os ha de dar debidos loores,

cúal humano pincel podrá pintaros,

Adónde habrá retóricos colores?

 

Mas para dignamente retrataros,

Vos, divino patrón de los pintores,

Al espejo de Dios podéis miraros.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Amén.

(Lope de Vega)