El papel más importante en el desarrollo de la civilización occidental lo tuvo el pueblo de Israel. Es cierto que los judíos no inventaron la democracia. No fueron grandes pintores ni escultores. Habían sido pastores y ganaderos, y no estaban muy familiarizados con el comercio y el mar. Pero su aportación para la construcción de nuestra cultura fue fundamental. El mundo los recordará siempre por haber traído la revelación del único, el santo, el que todo ama, el Dios todopoderoso. La Revelación de Dios, a través del pueblo hebreo, ha sido la idea más importante en la historia de la humanidad.