Enemigos de la canonización de san Juan Pablo II alegan que el pontífice encubrió a Marcial Maciel, acusado de horripilantes delitos. La acusación quiere decir que el papa actuó con dolo, alevosía y ventaja para tapar a Maciel, incluso que Juan Pablo auxilió al pederasta para obtener otros beneficios. Pero es imposible que Juan Pablo II haya sido un encubridor. Sabiendo lo que se decía de Maciel, el papa dotó de facultad a la Congregación para la Doctrina de la Fe para que realizara la investigación contra el sacerdote. Y no pudo conocer los resultados de dicha investigación porque le llegó la muerte en 2005. Maciel fue despojado de sus facultades sacerdotales en 2006 y enviado a una vida de silencio y penitencia. Quizá san Juan Pablo II fue ingenuo en su relación con Maciel, pero jamás podremos decir que actuó con la maldad de un iscariote.