• Oración de la mañana. 24 de Diciembre.

    Tomado del “Magníficat”.

    Hoy sabréis que viene el Señor; ¡mañana contemplaréis su gloria! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

    HIMNO

    Dos mil años después de tu venida
    te espera nuestro mundo en nuevo adviento;
    sólo contigo cobrará el aliento
    para vivir la tierra envejecida.

    Tú eres la luz de su razón perdida,
    el agua viva de que está sediento,
    el verdadero pan del hombre hambriento;
    vencedor de la muerte, eres la Vida.

    Eres alfa y omega dela Historia
    que vive tu cruz y tu victoria.
    Tú descubres al hombre qué es ser hombre
    y le ayudas a serlo y lo levantas.
    Por eso el mundo entero ante tus plantas
    confiesa el Nombre sobre todo nombre. Amén.

     

    CÁNTICO

    Isaías 66,10-14a

    Festejad a Jerusaén, gozad con ella,
    todos los que la amáis,
    alegraos de su alegría,
    los que por ella llevasteis luto;
    mamaréis a sus pechos
    y os saciaréis de sus consuelos,
    y apuraréis las delicias
    de sus ubres abundantes.

    Porque así dice el Señor:
    «Yo haré derivar hacia ella,
    como un río, la paz,
    como un torrente en crecida,
    las riquezas de las naciones.

    Llevarán en brazos a sus criaturas
    y sobre las rodillas las acariciarán;
    como a un niño a quien su madre consuela,
    así os consolaré yo,
    y en Jerusalén seréis consolados.

    Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
    y vuestros huesos florecerán como un prado».

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

    Palabra de Dios

    Isaías 11,1-3a

    Brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor; espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor, Le inspirará el temor del Señor.

    CÁNTICO DE ZACARÍAS

    A María le llegó el tiempo de dar a luz a su Hijo primogénito

    Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha visitado y redimido a su pueblo.
    suscitándonos una fuerza de salvación
    en la casa de David, su siervo,
    según lo había prometido desde antiguo
    por boca de sus santos profetas:

    Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
    y de la mano de todos los que nos odian;
    ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
    recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
    Para concedernos que libres de temor, arrancados de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos con santidad y justicia,
    en su presencia, todos nuestros días.
    Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
    anunciando a su pueblo la salvación,
    el perdón de sus pecados.
    Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    nos visitará el sol que nace de lo alto,
    para iluminar a los que viven en tinieblas,
    y en sombra de muerte,
    para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
    Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    Por los siglos de los siglos.

    Amén

    PRECES

    La cercanía de la Navidad nos mueve a intensificar nuestra oración porque sabemos que el Señor nos mueve a intensificar nuestra oración porque sabemos que el Señor nunca defrauda a los que confían en él:

    R. Ven, Señor, que te esperamos.

    Acrecienta nuestro amor hacia ti,
    – y nuestra unión con todos los miembros de la Iglesia. R.

    Ayúdanos a reconciliarnos con quienes nos han ofendido,
    – y haz que seamos capaces de pedir perdón a las personas que hemos dañado. R.

    Enséñanos a querer a nuestros familiares y amigos,
    – para que juntos preparemos mejor las fiestas que se acercan. R.

    Devuelve la paz a los hogares que se han roto,
    – que la luz de tu amor se derrame sobre ellos. R.

    Bendice a los niños para que experimenten la verdadera alegría,
    – y conozcan que tú estás en medio de nosotros. R.

    Padre nuestro

    Padre nuestro,
    que estás en el cielo,
    santificado sea tu Nombre;
    venga a nosotros tu reino;
    hágase tu voluntad
    en la tierra como en el cielo.

    Danos hoy nuestro pan de cada día;
    perdona nuestras ofensas,
    como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden;
    no nos dejes caer en la tentación,
    y líbranos del mal. Amén.

    ORACIÓN

    Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor.

    Tú que vivas y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

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