Guerrero es un estado mexicano cuyos habitantes viven hoy en la desesperación, víctimas del secuestro, el miedo, la violencia y las extorsiones. Es un Estado que, ante el narcotráfico, no puede garantizar las condiciones indispensables para la vida y la seguridad de sus pobladores. Y como si de violencia los guerrerenses no estuvieran hasta el copete, un diputado izquierdista presenta una iniciativa de ley para hacer del aborto una práctica legal y así “beneficiar” a las mujeres. Irracional. A toda la pobreza, hambre, desempleo y depredación de los recursos públicos del Estado de Guerrero, ahora quieren sumar la violencia legalizada en el vientre materno. La barbarie contra la vida siempre engendra nuevas formas de barbarie y muchos políticos parece que en ello tienen sus complacencias.