El yoga y el reiki, disciplinas hoy tan de moda en occidente, tienen su origen en culturas orientales donde a Dios se le concibe de manera diversa a la cristiana. A diferencia de las culturas orientales, que ven a Dios como una fuerza o energía impersonal, la cultura cristiana se basa en la concepción del Dios que es tres Personas en un mismo ser divino y no una fuerza, un ser que ama y no un conjunto de leyes físicas.

Para el cristiano, a diferencia del oriental que entiende a Dios como una mente cósmica universal, Dios es amor. Dios está íntimamente presente en todas partes, a todas horas, trabajando misteriosamente en todas las vidas. Fue el Dios que se reveló a Abraham y que en Jesucristo se hizo hombre y vivió entre nosotros. Para nosotros los cristianos no es algo, sino Alguien. Es un Dios personal al que llamamos Padre, Hijo y Espíritu Santo.