Cristo dice: Ved mi servicio y entrega a los hombres, y examined cómo  deben ser los vuestros. Fijaos en esta humildad para el bien del hombre, y aprended a abajaros para hacerle el bien, a haceros pequeños para ganar a los hermanos, a no temer descender, a perder vuestro derechos cuando se trata de hacer el bien, a no creer que, por el hecho de abajaros, os es imposible hacer el bien. Al contrario, abajándoos, me imitáis; abajándoos, empleáis, por amor a los hombres, el medio que he usado yo mismo; abajándoos, camináis por mi camino y, por consiguiente, en la verdad.

Entonces se está en el major lugar para obtner la vida, y para darla a los demás. Por mi encarnación me pongo en la misma hilera de las criaturas, por el bautismo en el rango de los pecadores; anonadamiento, humildad. Abajaos siempre, humillaos siempre. Que los que son primeros se consideren siempre, por humildad y disposición de espíritu, en el último lugar con sentimiento de abajamiento y de servicio. Amor a los hombres, humildad y último lugar mientras que la voluntad divina no os llame a ocupar otro, porque entonces es preciso obedecer.

 

Beato Carlos de Foucald. (1858-1916)