Los musulmanes viven sometidos a Alá, su dios, por imposición u obligación. Ellos no pueden hurgar en su corazón para ver si libremente deciden amar a Dios. Tienen que someterse y no tienen derecho a convertirse a otra religión, a menos que quieran ser perseguidos a muerte. De esa manera viven una religión de esclavos. El cristianismo, en cambio, es la religión de los hijos de Dios. San Pablo enseñará que el Señor quiere hijos y no esclavos. A nadie se le puede obligar a aceptar a Jesucristo, porque esa aceptación es un acto de la voluntad, un acto de fe, esperanza y amor. Los cristianos no pueden obligar a nadie a que se convierta, del mismo modo que no pueden obligar a nadie a amar.
Sobre el Autor
Artículos Relacionados
Archivo
Ene0 Posts
Mar0 Posts
Abr0 Posts
May0 Posts
Jun0 Posts
Jul0 Posts
Ago0 Posts
Sep0 Posts
Oct0 Posts
Nov0 Posts
Dic0 Posts
Feb0 Posts
Abr0 Posts
Jun0 Posts
Jul0 Posts
Ago0 Posts
Sep0 Posts
Oct0 Posts
Nov0 Posts
Dic0 Posts
Dic0 Posts
Ene0 Posts
Feb0 Posts
Mar0 Posts
Abr0 Posts
Jun0 Posts
Suscríbete por correo
Únete a otros 177 suscriptores
Santoral
El Santo de hoy es
San Vladimir
