Muchas mujeres desearían tener un hijo, no con un hombre cualquiera sino con algún artista o deportista famoso. Dios nuestro Padre, quiso que su Hijo eterno se hiciera hombre, no en cualquier carne de mujer, sino en la carne de la más humilde y bella de las mujeres. Por eso el Hijo de Dios se hizo el Hijo de la Virgen María. Ninguno de nosotros se atrevería a llamar ‘hijo’ a Dios. Sólo ella lo puede hacer. Y lo hará eternamente porque en el cielo jamás se acabará esa relación de parentesco. Desde que María dijo ‘Hágase’, desde ese instante y para siempre -¡gran misterio! Dios será hijo de María y María será su Madre, por los siglos de los siglos.