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Prefiero seguir “sin título” para vagar libre sobre el blanco camino de estas páginas. Me quedo con la cita de Churchill: “El mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante promedio”. Si me preguntan qué es la revocación de mandato, no sabría explicarlo. Y menos me explico el coste de 1800 millones de pesos, creo, para esa consulta. Y recuerdo de la vieja sabiduría del pueblo sabio, cunado lo era, según la cual “para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo”. Sencillamente atenerse a la Constitución, respetarla y ella sola nos irá guiando a buen puerto; pero en la medida en que la Constitución sea un libro muerto, parchado, manipulado a discreción, en esa medida caminamos al garete. Entonces el anarquismo a la Flores Magón tenía razón: !Muera la Constitución”. Para efectos reales, qué me importa la Constitución; si tal o cual artículo me molesta, lo suprimimos y ya. Un pueblo no existe sin Constitución; ni el clan ni la tribu ni siquiera a familia, pueden subsistir si una norma básica elemental que ordene la convivencia. 

Si platicamos con el mexicano promedio veremos que el señor Churchill no andaba tan descaminado; qué sabemos los mexicanos promedio de algo que se ha vuelto tema obsesivo tal como neoliberal, liberal, conservador, capitalismo, conceptos que llegan a nosotros del siglo 19 remasterizados. Es altamente preocupante el abuso de esta terminología y el uso exclusivo de oposiciones llevado al grado de que, incluso, el artero asesinato de la periodista Lourdes Mendoza es atribuido a estos neoliberalismos. Los asesinatos de periodistas han convertido a México en el país más peligroso para ejercer esa profesión, después de la India. Y el “neoliberalismo” es el culpable. Es el culpable de que estemos en 3er lugar en asesinatos y 4º en muertes por covid a ¡nivel mundial!

El caso inaudito y escalofriante del robo del cadáver de un niño de un panteón de la CDMX. que aparece luego en el basurero de una prisión poblana; robaron el cadáver del niño, le vaciaron sus entrañas y se llenó de droga para introducirla al penal. Luego ¡lo tiraron a la basura!, según esto. “Ayer el presidente responsabilizó de la muerte de Maldonado a una “degradación progresiva. casi a la par de la aplicación de la llamada política económica neoliberal”. También señaló que el caso del bebé encontrado en un basurero de un penal de Puebla es el “fruto podrido” que dejó la “política neoliberal”, (Sarmiento). Una regla elemental de la convivencia humana es respetar el lenguaje, de lo contrario, se interrumpe absolutamente la comunicación y el ser humano se degrada, las relaciones dejan de existir, la mentira es la norma. y esto presagia el caos.

Mucha razón tenía S. Agustín cuando nos advertía: “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?”, (De civitate Dei, IV, 4, 1). B.XVI sacó a la luz esta sentencia perdida en la inmensidad de lo obra de Agustín, en su mensaje a su pueblo y al mundo, dictado en el Bundestag, afirmaba: “Nosotros, los alemanes, sabemos por experiencia que estas palabras no son una mera quimera. Hemos experimentado cómo el poder se separó del derecho, se enfrentó a él; cómo se pisoteó el derecho, de manera que el Estado se convirtió en el instrumento para la destrucción del derecho; se transformó en una cuadrilla de bandidos muy bien organizada, que podía amenazar el mundo entero y llevarlo hasta el borde del abismo”. Sobre esto los pueblos y sus gobiernos deberíamos meditar mucho y serenamente. 

S. Agustín, hombre Santo, lo sabía atendiendo a los instintos que están siempre en lucha en el hombre, dañado por el pecado; pero, en su época, había bastante más Justicia práctica y practicada por los poderes públicos que hoy en día. Me parece, digo. Agustín escribe De Civitate después del 410 cuando entraron en Roma las tropas de Alarico saqueándola a hierro y fuego. Aquel acontecimiento hizo temblar a los espíritus más fuertes del paganismo y de la cristiandad, con una depresión moral que no respeto a nadie. Agustín y Jerónimo genios el cristianismo antiguo lloraron con tristeza esta caída, pero Agustín trazó esta obra maestra sobre la materia. Más de 10 años de trabajo.  

“Dos amores construyeron dos ciudades”, el amor a sí mismo, el egoísmo, la ciudad terrena, el amor a Dios, la ciudad de Dios, tal es el esquema. La ciudad terrena puede verse muy bien en este dato: “El covid se convirtió en la primera causa de muerte en México en el primer semestre de 2021 con 145 mil159 fallecimientos (Inegi). El exceso de muertes entre enero de 2020 y junio de 2021 ascendió a 532 mil 549, 47.7 por ciento más que lo esperado, aunque la falta de pruebas sugiere una cifra mayor. México sí es un ejemplo para el mundo. de lo que no se debe hacer”. (Sarmiento). Riva Palacio plantea una situación que me era desconocida: “El caso presentado por Coello Trejo en el juzgado, o eventualmente en una corte internacional, puede generar una cascada de denuncias alegando homicidio por omisión, y cómo deliberadamente se actuó en contra de un grupo de personas, el subsecretario, y por consiguiente el presidente, podrían enfrentar una denuncia por genocidio en una corte internacional”. ¿Pero, es necesario que las cosas escalen a ese nivel? ¿Por qué no se aplica simplemente la ley para que desaparezcan todas esas situaciones de obscuridad, de penumbra, de sombras, de muerte; amenazantes? Si no se aplica la ley, ¿qué resta del Estado? Lo dicho por San Agustín constituye una síntesis impresionante de lo que puede suceder cuando el poder oprime al derecho. Cuando el poder se erige contra el Derecho.

Ya a mediados del siglo XX, Venezuela, había estrenado más de veinte Constituciones; nosotros llevamos dos, la última, aunque manoseada, retocada y remendada, a la que se ponen y quitan añadidos a discreción, sigue vigente.  El hermoso país que es Venezuela, aunque no lo conozco, muy hermoso ha de ser -, (la pequeña Venecia, venezuela), ha vivido ciento veinte pronunciamientos militares, algunos exitosos y otros, han terminado en intentona. Chávez sabía de esas cosas, era un golpista fallido. Llegó a manejar ese país porque se lo ha pedido “la mayoría” de los venezolanos; vía la mayoría, logró lo que no pudo lograr con el golpe. ¿No dejaría por allá, el general Santa Anna, algún gen? Ibsen Martínez, periodista venezolano exiliado, que no dejo de leer, afirma que Venezuela tiene un promedio de 3.12 Constituciones por dictador y algo así como el 0.4 por caudillo. Solamente el Gral. Juan Vicente Gómez, que tenía la honestidad de confesarse dictador, durante sus 27 años, redactó siete Constituciones promediando una cada cuatro años. Más allá del caso, está el concepto tan maleable de la democracia, a grado de que hoy podemos ver dictadores que hablan de serlo democráticamente. Han de recurrir a “héroes” como agarraderas: sandinismo, revolución bolivariana, socialismo del siglo XXI, transformaciones, etc. 

Según la profesora Cortina, ya citada, hay tres caminos para llegar a la mayoría que es el resorte interno de toda democracia: el debate sereno y la discusión pública bien argumentada; algo de esto hemos visto en la elección del Presidente Obama; la agregación de intereses individuales y grupales. Este es un tipo de mayoría que los mexicanos conocemos bien; y, finalmente, la pura y llana manipulación de los sentimientos.  Para ello, se cuenta con el aliado, sine qua non, que es la mercadotecnia. Así pues, existe una democracia deliberativa, otra agregativa y otra, emotiva. Y yo me pregunto, ¿en cuál de ella nos encontraremos nosotros, en este momento? ¿Existirán las condiciones para un debate sereno y discusión pública de los verdaderos problemas nacionales?  Con unos 400 millones de spots publicitarios resulta imposible pensar en una discusión pública y serena de nuestros problemas, es más, creo que ni los problemas nacionales pueden ser detectados en una avalancha publicitaria de tal naturaleza. No sentimos lo duro, sino lo tupido.

 Estos simples datos hacen que la política se nos vuelva poco fiable y que surja y se extienda un sentimiento de indiferencia, de apatía, de desencanto.  En sentido estricto hay una decepción muy grande en este campo que se hace visible en el abstencionismo. A lo dicho por la profesora Cortina, añadiría que sí votamos, pero votamos más contra lo que tememos que a favor de lo que esperamos.

En nuestra Ciudad terminábamos el año 2021 con esta nota.  “La mamá acababa de llegar a su casa, entró al baño y de pronto escuchó disparos y la voz de su pareja sentimental, quien alcanzó a gritar: “no, a mi chavito no”. Salió la mujer y vio a su pequeño, de tres años, quien herido intentó correr a refugiarse en los brazos de su madre, pero no llegó, cayó muerto junto al baño; el papá también fue asesinado”. Con esta nota cerrábamos el año. Y abríamos el actual con la super fiesta rave. No es ni el neo ni el liberalismo, es el pecado que domina al hombre, es la ciudad terrena. Tal es la hondura de problema. Es la teología de la historia trazada por Agustín.