• Gasolinas Misteriosas

    Gasolinas misteriosas.

     

    Tomo prestado el título de una editorial de El País. La subida eterna de los carburantes resiste todos los tratamientos. (25.07.13).El planteamiento del problema es sumamente sencillo: hace unos meses mi gasto semanal en gasolina era de $350, mn., ahora es de $700 pesos. Y el salario, permanece igual. Así de sencillo. Piense en el impacto de este aumento en el mundo de los obreros, en el de los campesinos y en la producción agropecuaria, en el aumento anexo al transporte aéreo y terrestre de personas y de mercancías. Los gasolinazos son el mejor ejemplo de medidas económica, social  y políticamente erradas. No hay que hacer maestría en el MTI para entenderlo.

     

    Y para amolarla de acabar;  según he oído, puede ser, que algunos genios de la IP, convencieron a las autoridades respectivas de homologar el precio de la gasolina en Juárez con su precio en EP. Tal iniciativa es abiertamente injusta, pues debería de comenzarse por homologar los salarios. ¿Cuál es el salario mínimo en EP., y cuál en Juárez?  Para el que gana un salario mínimo aquí, la gasolina es mucho más cara que para el que gana un salario mínimo en EP. Parece que la única ventaja de repostar en EP es que los litros sí son litros y da la impresión de que rinde un poco más y está limpia.

     

    Pero el fracaso se hace flagrante y escandaloso cuando se piensa en los montos destinados al subsidio de la gasolina. ¿Cómo estaría la cosa si no existiera tal subsidio, amén de las implicaciones tipo que éste comporta? O sea, que el susodicho subsidio es el mismo para don Chón que vende frutas, ya pasaditas, por las calles en su troquita, que para el más millonario de la ciudad que pasea en sus carraos de alta gama. Y otro dato más revelador, todavía, de la sicología del mexicano, porque hay que ser parejos: la profeco dio a conocer la cifra inaudita a que asciende el robo de gasolina consumado en las máquinas despachadoras en las estaciones de servicio. Es algo increíble. Tan increíble que un eslogan exitoso resulta ser: aquí servimos litros de a litro.

     

    Así, se espera con ansia la reforma energética cuyo objetivo sería hacer más eficiente y competitiva la paraestatal encargada y culpable del desastre petrolero. Pero tal reforma, si se lograra, ¿sería garantía de precios justos? No sucedió así con los bancos ni con las industrias telefónicas; al contrario, contamos con los costes más altos a nivel internacional en estos rubros. Y tenemos al hombre más rico del mundo. Y, ¿qué decir del precio del gas?

     

    Como en otras muchas realidades mexicanas,  el precio de los carburantes constituye un enigma; bueno, enigma es mucho decir dado que la corrupción y la ineficacia inherente, no son en absoluto un enigma. Vista desde este punto, el precio de los carburantes es perfectamente inteligible. La noticia del martes pasado: “Debido a la carga impositiva que le obliga a entregar al fisco el 67.4 por ciento de sus ingresos por ventas totales, Pemex ha invertido sólo 9.6 dólares por cada 100 obtenidos durante los últimos 20 años, proporción que se encuentra por abajo de las principales empresas petroleras del mundo.

    Por ejemplo, sólo en términos comparativos, la petrolera de Brasil, Petrobras, invierte alrededor de 33 dólares por cada 100 de ingresos. De esta manera, los montos de inversión de Pemex se encuentran por abajo de empresas como Exxon Mobil, Royal Dutch Shell, ENI, Statoil, Repsol, British Petroleum, Chevron y Conoco Phillips.

    Adicionalmente, aun con estos bajos niveles de inversión el control presupuestal de la SHyCP sobre Pemex continúa afectando sus proyectos productivos.

    El consejo de administración de Pemex aprobó un presupuesto para 2013 de 510 mil millones de pesos, pero Hacienda le recortó el presupuesto a la petrolera por 33 mil millones de pesos.

    Además, la Secretaría de Hacienda en 2012 dejó de entregar mil 950 millones de pesos para inversión científica y tecnológica en energía generando un déficit en este campo.

    Así, de los 4 mil 223.1 millones de pesos correspondientes al importe del Fondo Sener-Conacyt, la aportación real entregada a Pemex fue de sólo 2 mil 273.1 millones de pesos” . Pero, añadamos otra nota: “Prevén 276 mdp para rehabilitar la sede de Pemex”. Se trata del edificio B-2 que fue destruido en parte por una misteriosa explosión de igualmente misterioso gas acumulado que nunca se supo de dónde salió. (el gas). Pero esa conducta es la constante en México. ¿Qué porcentaje del estratosférico presupuesto destinado al rubro de la educación se aplica a ciencia y tecnología, a la investigación y a la calidad educativa, y cuánto a los sindicatos, pensiones, sueldos y administración? Una verdadera danza de billones; en lo dicho: el problema de México es que tiene demasiado dinero, …. Pésima, corrupta e injustamente manejado. Hay que ahorrar, controlar y eficientar el gasto y aplicar políticas de austeridad cuando hay reservas, no cuando no las hay. Vea usted el problema de España. Y vea también la disciplina alemana en este particular. Aquí la corrupción y su hermana gemela, la impunidad, lo amenaza todo; y parece que nadie lo vemos. Ah!, ¿pero quiere más?: “Gastarán Pemex y CFE 55 mil mdp en jubilados.

     

    Ante este panorama, noticias como la siguiente deberían hacer pensar a los sacrificados y esforzados guías del país: “Dependeremos del petróleo 20 años más”. El cuerpo de la nota dice: “Poco más del 92% de la energía que se consume en México proviene de los hidrocarburos y en los próximos 20 años se mantendrá esta dependencia por lo que se necesita iniciar nuevos proyectos como los relacionados con aguas profundas, la explotación de shale gas o la construcción de nueva infraestructura de transporte y distribución de energéticos”. Contamos con una de las reservas más grandes del mundo de shale gas, pero no hay dinero para la explotación. Aquí tendríamos que pensar también en el grave problema del medio ambiente.  Resulta obvio que esta dependencia repercute directamente en el aumento de los precios en los productos básicos.

     

    En efecto, otra nota trae el siguiente encabezado: “Aumentos en el precio de gasolina pulverizan el presupuesto para alimento de juarenses”. Luego el cuerpo de la nota trae una serie de testimonios de empleados, incluso uno que es despachador y confirma que en los últimos años el precio de la magna aumentó en 102.7%.

     

    Mucho se ha ventilado estos días la posibilidad o imposibilidad de privatizar Pemex. Es por demás entrar en esa guerra de papel y de intereses partidistas. En realidad nadie puede asegurarnos que la privatización como tal signifique unos precios más accesibles de los carburantes y sabemos también que los defensores de la estatización de Pemex, más que verdadero interés por el bien común, se trata de banderías y de nichos de mercado político.

     

    Y los números siguen siendo, no fríos, congelantes:  “Pemex perdió 53 mmdp en el primer semestre”. (No recuerdo cómo calificaba Fromm éste tipo de cifras que el cerebro no puede manejar). “Una caída en las exportaciones de petróleo y una baja en los precios de la mezcla mexicana afectaron las finanzas de Pemex durante el primer semestre del año, que reporto una pérdida de 53 mil 300 millones de pesos”.

     

    ¡Ah!, ¿pero quiere más? “Tiene Petroleos Mexicanos nómina abultada”. “A diferencia de otras petroleras estatales, como EccoPetrol, de Colombia; Petrobras de Brasil, Statoil, de Noruega, Petróleos Mexicanos mantiene un alto índice de personal contratado, del cual, al menos el 87.7% pertenece al sindicato, genera importantes pasivos laborales y reporta un bajo rendimiento operativo. Al cierre del 2012 la empresa registró un poco más de 151 mil trabajadores, entre sindicalizados, de confianza y transitorios que se desempeñan en sus cuatro organismos subsidiarios…..  Dicho número representa el doble en comparación a los empleados que tienen  contratados empresas como ExxonMovil, con 76 mil 700; Shell, con 87 mil; Petrobrass, con 85 mil 65; y British Petroleum, con 85 mil 700”.
    Sarmiento proporciona estos datos: “También importó (Pemex) en los cuatro primeros meses del 2013 un promedio de 357.6 millones de barriles diarios de gasolina (45.7% de los 782.1 millones de venta interna) y 1.3 billones de pies cúbicos de gas natural (38.2% de 3.4 billones de venta interna). De hecho, buena parte de la producción de gasolina y gas ya está privatizada pero en beneficio de empresas y trabajadores extranjeros. En esta misma nota, concluye Sarmiento: «es mejor tener socios que aporten capital y compartan riesgos, que subcontratistas con un ingreso asegurado que le dejen todo el riesgo a Pemex. Debemos traer inversión productiva en México y no llevarla a Texas o a Bilbao.  ¡Oiga! ¿Qué pasaría con los dos hoteles flotantes que Pemex encargó a un astillero gallego? !Hoteles flotantes!

     

    El que las reformas que México necesita urgentemente para ingresar al mundo nuevo, dependan en su totalidad de los intereses partidistas, condiciona el futuro. Las alianzas entre partidos para obtener el poder son fácilmente alcanzables, aún entre los más opuestos; los acuerdos para el desarrollo del país, son imposibles y están, digo, dependientes de la conveniencia partidaria. Doy o no doy mi apoyo si me garantizan o no tales y cuales cotas y cotos de poder. Los intereses de partido están por encima del bien del pueblo.

     

    Por daños y perjuicios, la subida del precio de la gasolina equivale en las sociedades urbanas a las inundaciones, granizadas y heladas fuera de temporada o sequías y plagas de langosta de las sociedades rurales. Es un mal persistente, inmune a tratamientos de todo tipo; entre nosotros resulta imposible cualquier intento pues se trata de un monopolio.  Todo resulta inútil. Y en este contexto nos explota en la cara la cruda realidad de la pobreza en México. Terrible escándalo. Hambre, donde existes los servicios y la política más cara del mundo. (Todas las notas están tomadas de El Diario.)

     

    Simple curiosidad histórica. Encontrábase Vasconcelos, a la sazón, en N. York, en el último de sus destierros, Un día fue a visitar a un su amigo, un tal Ing. Garfias de la City’sService, en donde se encontró con Rafael Zurbaran que viajaba por cuenta del gobierno de Cárdenas con motivo de un nuevo plan oficial para el petróleo.  “De manera que Zurbaran llevaba en el portafolio los secretos que yo buscaba”, afirma el JV.  Al entrar con Garfias, éste no le dijo nada a V. de lo que había tratado con Zurbaran, pero acababa de leer el borrador del  decreto de Expropiación Petrolera que “había sido llevado a USA para someter su texto a diversas autoridades en la materia”.  En entrevistas posteriores por fin, el Ing. Garfias habló del tema: “¡Ah…qué Zurbaran! figúrese que ahora está ayudando al Gobierno, trae todo un plan para la expropiación de las compañías.  Será un disparate, el Gobierno nunca llegará a administrarlas bien.  Lo que debe hacerse es aplicar por allá los métodos norteamericanos que precisamente se nos aplican aquí a nosotros: fuerte control y gravámenes casi confiscatorios.  Aquí los petroleros más ricos nos hemos visto convertidos en una especie de altos funcionarios del Gobierno.  Somos en realidad empleados de categoría, nos permiten asignarnos magníficos sueldos, pero luego, con el impuesto de la renta, todo se lo lleva el Gobierno.  Eso es lo que debe hacer al Gobierno de México”, dijo Garfias.

    “No ve usted que el Gobierno yanqui, lo que está buscando es que Cárdenas le eche fuera a los ingleses, de la zona de Poza Rica, potencialmente una de las mejores del mundo.  Por su parte, las compañías norteamericanas, fatigadas con huelgas y dificultades de todo género, con gusto verán que el Gobierno se convierta en Administrador.  Saben que fracasará, pero por lo pronto, las cantidades que tendrá que pagar por indemnizaciones, les resuelven el problema inmediato”.

    “Después, todo el renglón de las exportaciones, tendrá que seguir en manos de las compañías, que son las únicas que cuentan con barcos para el transporte. El precio de cada barril exportado, lo impondrán los mismos consorcios, en la boca del puerto, sin necesidad de asumir las responsabilidades de la producción y la administración obrera”.

    “Una nacionalización apresurada, podrá satisfacer por lo pronto la patriotería demagógica, pero a la larga será ruinosa para nuestra industria petrolera. Por supuesto que me sospecho que en todo esto, más que intereses económicos, se ventilan cuestiones políticas.  El Presidente Roosevelt está preparando la guerra.  Los ingleses de Poza Rica le estorban, no va a pelear para defenderles sus yacimientos….Ya sabe usted… y, de buen humor, se rió el Ing. Garfias. “América para los americanos”.  Cito el texto como mera curiosidad histórica.  No sé si tales temores se habrán cumplido. ¿Usted qué opina?

    Termina Vasconcelos el relato muy a su estilo.  “Aquella mañana me llevó Garfias a una antigüa fonda de tradición inglesa, decorada con estampas del Siglo XVII, donde sirven un caldo de pescado al vino Jerez, que tiene fama entre los “gourmets” del Down Town”. (“LA FLAMA”. ed. l959. p.469ss).

    Y, ¿qué tal  si el presidente Peña Nieto  hubiera tenido que ser operado en La Habana? También tiene eso qué ver con el petróleo. Le deseo una pronta recuperación.

    (Cierro el presente al rayar el alba del jueves; el nuevo escandalito de las bombas y de la gasolina sucia, puede usted anexarlo a éste artículo. En espera de lo que suceda, y mientras nos llega la de Cadereyta, – ¿más barata y mejor? -, paciencia y apechugar).

     

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